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14 Diciembre 2019

EE.UU., camino a las elecciones más polarizadas de su historia

EE.UU., camino a las elecciones más polarizadas de su historia
Gonzalo Vega S.
Boletín Observatorio Internacional
No. 45 / Diciembre 2019 
Facultad de Humanidades y Comunicaciones
Universidad Finis Terrae
 
 

Antes de proyectar lo que puede ocurrir el próximo 3 de noviembre, cuando Donald Trump intente ser reelecto para un nuevo período en la Casa Blanca, hay que tener muy presente lo que aconteció en las elecciones presidenciales de 2016. Según todas las encuestas, Hillary Clinton era la favorita. Y pese al rechazo que su figura generaba -incluso en algunos sectores demócratas-, su trayectoria y la supuesta irracionalidad que significaba votar por un personaje como Trump, eran suficientes para esperar un triunfo de la ex secretaria de Estado.

Pero lo que ocurrió ya es historia conocida. El empresario republicano perdió en el voto popular, pero obtuvo más delegados en el Colegio Electoral, que es lo que finalmente importa, según el sistema estadounidense. Y 73 días después, Trump asumió como el 45º. Presidente de Estados Unidos.

Casi cuatro años después, algunas cosas se repiten. Las encuestas nuevamente muestran un mal pronóstico para Trump ante sus eventuales rivales demócratas, y la campaña, al igual que en 2016, transcurrirá bajo un ambiente crispado, con “golpes bajos”, declaraciones descalificatorias y, algo nuevo, un juicio político contra el mandatario. Los ingredientes necesarios para convertir estos comicios en los más polarizados de la historia estadounidense.

El rival de Trump

La primera incógnita que habrá que despejar es cuál será el rival demócrata de Trump, lo que comenzará a develarse el 3 de febrero con el “caucus” de Iowa. Por ahora, quienes corren con ventaja son el ex vicepresidente Joe Biden, Elizabeth Warren y Bernie Sanders, pero aún falta por ver el efecto que tendrá la reciente entrada en carrera del magnate y ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg.

Elisabeth Warren

Los escenarios serán muy distintos si el ganador es Biden, que representa al sector más moderado y tradicional de su partido, o si es Warren o Sanders, ubicados en el ala más izquierdista de la colectividad, bajo la bandera de aplicar cambios radicales si es que llegan a la Casa Blanca, especialmente en salud y en la economía.

Un enfrentamiento Trump-Warren garantiza tensión. La senadora por Massachusetts, al igual que el mandatario republicano, es dueña de un discurso combativo. Y aunque tiene llegada en los jóvenes, es la precandidata que más rechazo genera entre los votantes conservadores que no se sienten representados por Trump. La ven demasiado radical.

En el caso de Biden, se trata de un candidato que, por su moderación, es más aceptable por los independientes o republicanos que no quieren a Trump. Pero así como gana por ese lado, Biden pierde con el ala más izquierdista de su colectividad; todo esto, sin contar las dudas que en varios sectores provocan sus 77 años de edad. Un factor que también afecta a Sanders, de 78, quien ahora parece no generar el mismo entusiasmo de su candidatura de 2016.

El voto popular hoy no favorece a Trump ante ningún rival demócrata. Las encuestas no le dan más de un 43% de respaldo, mientras que los candidatos demócratas rondan el 50 y 52%. Pero como el presidente es elegido por el Colegio Electoral y no por el voto popular directo, la historia de 2016 puede volver a repetirse.

La sombra de la destitución

Pero antes de pensar en su rival, Trump deberá centrarse en el juicio político en su contra por la sospecha de que presionó al gobierno de Ucrania para que investigara a Biden y a su hijo Hunter por sus negocios en ese país. Como es su costumbre, Trump se ha presentado como la víctima de una conspiración en su contra, acusando que todo se trata de una farsa. ¿Cómo lo afectará este proceso? Es difícil de saber, porque si bien tres presidentes ya enfrentaron un juicio político, nadie lo hizo en plena campaña electoral.

Joe Biden

A su favor, Trump cuenta con que alrededor de un 35% del electorado está convencido de votar por él, pase lo que pase o haga lo que haga, pero de todas maneras esto alejará al Mandatario de sus prioridades políticas. Y si bien, durante un buen tiempo, Trump colgará con el cartel de “acusado”, el Senado -de mayoría republicana- terminará rechazando el “impeachment”, ya que su aprobación requiere de dos tercios. Y Trump mostrará eso como una absolución y exoneración total, tal como lo hizo después del informe Mueller.

Asimismo, en ese eventual escenario, parte del electorado aún indeciso podría volcarse contra los demócratas por embarcarse en una batalla que, al ser política y no jurídica, de antemano se sabía perdida.

Pero hay otros aspectos a considerar y que no son tan favorables para el mandatario. Un Congreso centrado en la investigación podría implicar que algunas iniciativas que son clave para Trump, como las negociaciones con China, podrían entramparse.

¿Qué harán los demócratas? Se cree que apostarán por un “impeachment” rápido, es decir, que el Senado tenga que votar no más allá de enero o febrero, para poder así rápidamente enfocarse en la serie de primarias que se avecinan.

Mientras más se extienda la indefinición en el Partido Demócrata sobre su candidato presidencial, es tiempo ganado para Trump. Solo buscarían extender este proceso si es que durante su transcurso comienzan a salir desconocidos “trapos sucios” que afecten al mandatario republicano. Aunque estos no serían los primeros, y como se ha visto, al parecer le resbalan.

 
Gonzalo Vega Sfrasani
Periodista, Universidad Finis Terrae.
Subeditor de Opinión e Internet de El Mercurio.
Profesor de Chile Contemporáneo: Instituciones Políticas, en la carrera de Periodismo de la Universidad Finis Terrae.
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