Logo Facultad Humaniodades y Comunicaciones
Logo Facultad Humaniodades y Comunicaciones

24 Junio 2020

El ambicioso regreso al espacio de Estados Unidos

El ambicioso regreso al espacio de Estados Unidos
Alberto Rojas M.
Boletín Observatorio Internacional
No. 48 / Mayo-junio 2020 
Facultad de Humanidades y Comunicaciones
Universidad Finis Terrae
 

 

Las 15:22 del sábado 30 de mayo de 2020. Ese fue el momento exacto del despegue -tras una postergación de tres días por condiciones climáticas- de la nave Crew Dragon, tripulada por los astronautas Robert Behnken y Douglas Hurley.

Impulsada hasta el espacio por el cohete Falcon 9, la nave se acopló 19 horas más tarde con la  Estación Espacial Internacional (EEI), donde los esperaban sus actuales ocupantes: el comandante Chris Cassidy (EE.UU.) y los cosmonautas Anatoly Ivanishin e Ivan Vagner.

El lanzamiento realizado desde el Centro Espacial Kennedy (Florida) -y que utilizó la misma plataforma que la misión Apolo 11- era de gran importancia porque se trató del primer despegue de un vehículo espacial desde suelo estadounidense después de nueve años.

La última vez había sido en julio de 2011, cuando aquella misión del “Atlantis” puso punto final al programa de transbordadores espaciales de EE.UU., que se extendió por 30 años y 135 misiones.

A partir de entonces, la NASA se había quedado sin vehículos para transportar a sus astronautas hasta la EEI, por lo que durante años tuvo que “arrendar” cupos en las naves rusas Soyuz, a un costo actual de US$ 85 millones por cada astronauta.

Cohete espacial

Este lanzamiento también fue relevante porque representa la primera vez que la NASA utiliza una nave espacial completamente construida por una empresa privada; en este caso, la compañía SpaceX, propiedad del multimillonario Elon Musk, que a lo largo de sus 18 años de existencia ha desarrollado nuevas tecnologías y realizado numerosas pruebas técnicas que, por ejemplo, incluyeron la recuperación del cohete impulsor Falcon 9.

Por eso, el éxito de la misión Crew Dragon marca el primer paso de Estados Unidos en la recuperación de su independencia tecnológica espacial.

 

Regreso a la Luna en 2024

 

Sin embargo, este es solo el primer paso del retorno de Estados Unidos a la carrera espacial, porque en diciembre de 2017 el presidente Donald Trump firmó la Directiva de Política Espacial 1, que marcó oficialmente el inicio de los esfuerzos de esta superpotencia por regresar a la Luna.

Desde entonces, el programa Artemisa -que busca llevar a un hombre y una mujer a nuestro satélite natural en 2024- ha dado pasos relevantes gracias a la inyección de US$ 1.600 millones al presupuesto de la NASA.

En octubre de 2019 se mostró al público la nueva generación de trajes espaciales y ya existe una docena de candidatas para elegir a la primera astronauta que dejará sus huellas en la Luna.

También se avanza en las pruebas de la cápsula Orion, que transportará a la tripulación, y del nuevo cohete que los llevará al espacio: el SLS (Space Launch System). Y a fines de abril, la NASA confirmó a las tres compañías privadas que competirán por la construcción del nuevo módulo lunar: Dynetics, Space X y National Team.

Mujer astronauta

Pero el camino hasta 2024 no será fácil. En marzo, el programa Artemisa ya tuvo su primer tropiezo: la construcción de la estación orbital lunar Gateway, que era un eslabón fundamental en el proyecto original, quedó postergada.

Asimismo, el avance de la pandemia del coronavirus en Estados Unidos podría modificar los planes y plazos de Trump de volver a Luna. Después de todo, las altas cifras de contagiados y fallecidos están exigiendo redestinar la mayor cantidad de recursos posibles hacia el ámbito de la salud, sin mencionar todos los esfuerzos a futuro para reactivar la economía.

En todo caso, no hay que olvidar que Trump está en busca de la reelección. Y que a pesar del Covid-19, la promesa de regresar a la Luna es vista por muchos votantes estadounidenses como una oportunidad de revivir el orgullo nacional que significó el éxito de la misión Apolo 11, en 1969.

Sobre todo, considerando los avances del programa espacial de China, que ya ha completado exitosamente siete misiones no tripuladas a la Luna desde 2007. Y que considera seriamente el envío de “taikonautas” al satélite natural.

“China tiene la ambición de construir una estación científica en las regiones del polo sur de la Luna y realizar misiones lunares tripuladas dentro de una década”, declaró Zhang Kejian, el director de Administración Espacial Nacional China, en abril de 2019.

Además, si el actual mandatario gana un segundo mandato en noviembre próximo, el regreso de Estados Unidos a la Luna -tal como está programado hasta ahora- se concretaría durante su último año en la Casa Blanca. Y Donald Trump, seguramente, tiene la intención de que -además de pasar a la historia como el 45.º presidente de su país- su nombre también quede asociado al histórico regreso a la Luna.

Alberto Rojas Moscoso
Director del Observatorio de Asuntos Internacionales
Facultad de Comunicaciones y Humanidades Universidad Finis Terrae.
Periodista, Universidad Diego Portales.
Magíster en Ciencia Política, mención Relaciones Internacionales, Pontificia
Universidad Católica.