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24 Abril 2019

El Brexit y los hitos de su intento por salir de la UE

El Brexit y los hitos de su intento por salir de la UE
Luis Lira C.
Boletín Observatorio Internacional
No. 37. Abril 2019 
Facultad de Humanidades y Comunicaciones
Universidad Finis Terrae
 

Lo que partió como un golpe duro para la Unión Europea (UE) en 2016, se ha diluido en la incertidumbre absoluta de la forma en que el Reino Unido dirá adiós al bloque. El nulo apoyo a la primera ministra Theresa May y las discrepancias al interior del Parlamento británico dan completa incertidumbre a la nueva salida pactada para el 31 de octubre. Por eso, revisamos los hitos de este largo, complejo y polémico proceso.

Cameron y la chispa del desastre

Con el fin de recoger el descontento ciudadano por la crisis económica, el aumento de las migraciones, y sobre todo de un proyecto europeo que parecía no entregar soluciones concretas, el entonces primer ministro David Cameron -comprometido con el proyecto europeo-, promete convocar a un referéndum para abandonar la Unión Europea en caso de salir victorioso en las elecciones de 2015. La ciudadanía responde, dándole la mayoría absoluta y cumple su promesa de convocar a la votación, el 23 de junio de 2016.

Confiado en que ganaría la postura de “quedarse”, el referéndum da la victoria a la opción “abandonar” por un 51,9%. Consumada la derrota y el impensado descalabro para los Conservadores, David Cameron renuncia al cargo de primer ministro. Días después, el partido inicia la búsqueda de su sucesor, y al rechazo de los nombres más prominentes del partido, aparece la última opción: Theresa May se convierte en la nueva premier, con el objetivo de conducir el retiro de la UE.

Pero tras nombrar en el cargo a David Davies como Ministro del Brexit, May recibe los primeros golpes políticos: el Tribunal Superior de Londres obliga al Gobierno a consultar al Parlamento antes de iniciar el Brexit.

2017, la articulación del proyecto

En 2017, Theresa May anuncia que el proyecto de salida incluye la salida del Reino Unido del Mercado Único y de la Unión Aduanera, y que el acuerdo definitivo se votará en el Parlamento. El Tribunal Supremo le informa que la misma Cámara debe autorizarla a activar el Artículo 50 del Tratado de Lisboa. Los diputados dan visto bueno al proyecto, pero a la vez, la Cámara de los Lores, órgano superior del Parlamento, enmienda la Ley del Brexit para garantizar los derechos de los ciudadanos comunitarios que viven en el Reino Unido.

La Cámara de los Lores continúa fallando contra May y otorga poderes al Parlamento para vetar un futuro acuerdo con Bruselas sobre la salida de la Unión Europea. El Parlamento aprueba el proyecto de Ley y la reina Isabel autoriza al Gobierno activar la Salida del Reino Unido.

Con todas las reglas en contra, Theresa May decide adelantar las elecciones parlamentarias para aumentar su mayorí, pero la pierde. Este descalabro fortalece a sus rivales -el Partido Laborista- y la deja en desventaja para tomar decisiones, debiendo formar alianza con el Partido Unionista Democrático norirlandés (DUP, por sus siglas en inglés), con diez escaños en el Parlamento.

El 29 de marzo de 2017, el Reino Unido informó formalmente al Consejo Europeo la intención de abandonar el bloque, activando el artículo 50 del Tratado de Lisboa. De acuerdo a este punto, el retiro definitivo debe concretarse dos años a partir de la fecha de inicio: el 29 de marzo de 2019. Por su parte, la Comisión Europea nombró a Michel Barnier como su negociador.

En junio comienza la primera ronda de negociaciones para fijar el calendario de salida. Al mes siguiente, continúan las negociaciones relativas a los derechos de los ciudadanos, las obligaciones financieras de Londres y la situación en la frontera de Irlanda del Norte. El Parlamento aprueba la tramitación del proyecto de retirada.

En los meses siguientes, Theresa May declara que el Reino Unido contribuirá al presupuesto de la Unión Europea hasta 2020 y solicita un período de dos años de transición tras el retiro. Por su parte, los 27 países del bloque le piden a May que concrete este compromiso de pago, a lo que la premier responde que este será parte del acuerdo de salida.

En diciembre, se llega a un acuerdo con Bruselas: el Reino Unido se compromete a pagar un costo de salida de 45.000 millones de euros, se garantizan los derechos de los ciudadanos comunitarios que viven en la isla y que no haya una frontera física en Irlanda.

2018, acuerdos, rechazos y renuncias

En marzo del año pasado, el Gobierno británico llega a un acuerdo con la Unión Europea sobre el período de transición, que durará hasta el 31 de diciembre de 2020. Asimismo, no participará de la toma de decisiones, pero sí del Mercado Único y de la Unión Aduanera.

Esto viene de la mano del primer rechazo a las propuestas de Theresa May en la Cámara de los Lores, que respalda una enmienda para que el país permanezca en la Unión Aduanera. Por su parte, en junio, Escocia rechaza apoyar el proyecto del Brexit y aparecen voces que apoyan un nuevo referéndum. Theresa May rechaza esto, asegurando que lo que se votó en 2016 debe cumplirse.

En julio, el Reino Unido propone a la Unión Europea crear un área de libre comercio tras el Brexit, para facilitar los temas de comercio y aduana. A los días renuncia el encargado británico del Brexit, David Davis, así como el canciller Boris Johnson, euroescéptico y partidario de una salida dura.

En noviembre, las partes logran un acuerdo técnico que debe ser aprobado en el Parlamento. A cargo del Brexit en el Reino Unido, es nombrado Dominic Raab, quien renuncia cuatro meses después por discrepancias en el acuerdo de Theresa May. Actualmente, el cargo lo ocupa Stephen Barclay.

2019, triple desastre y completa incertidumbre

El 15 de enero, el acuerdo del Brexit es rechazado por 432 votos en contra y 202 a favor, la mayor derrota para un primer ministro británico. La mayor discrepancia se dio en el tema de la frontera con Irlanda, que de acuerdo a las posiciones euroescépticas -como la de Boris Johnson-, la marcha blanca entre los dos países impediría al Reino Unido hacer acuerdos con otros países. Por su parte, los Laboristas de Jeremy Corbyn son partidarios de permanecer indefinidamente en la Unión Aduanera y el Mercado Común, junto con convocar un nuevo referéndum.

El 15 de marzo, y con escasas posibilidades de reunir apoyos, el acuerdo de Theresa May sufre una nueva derrota en el Parlamento (391 contra 242), y su objetivo de llegar al 29 de marzo con el retiro listo se ve imposible. Para dar mayor suspenso, el presidente de la cámara, John Bercow, advierte a May que un acuerdo rechazado dos veces no podría ser sometido nuevamente a votación.

En Bruselas sintieron los aires de aplazar el retiro, y en ese contexto, Michel Barnier declara que el Reino Unido debe presentar “razones de peso” para solicitar una nueva fecha de salida. Esto se concreta el 20 de marzo, con una carta de Theresa May al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, asegurando que el retiro no será el día 29.

Tusk propone a May llegar al 23 de mayo, día de las elecciones en el Parlamento Europeo, con un acuerdo ratificado bajo el brazo. Para esto sería necesario la aprobación de los 27 estados miembros, que deciden finalmente dar dos fechas a May: el 22 de mayo, con el acuerdo de retiro aprobado, o llegar al 12 de abril, sin acuerdo. En esta última fecha, el Reino Unido debería transparentar sus intenciones: partir sin acuerdo, negociar uno nuevo o convocar un nuevo referéndum.

Con un nuevo plazo, Theresa May prepara el terreno para otra votación, aún con la esperanza de sellar un acuerdo para el 29 de marzo. Para eso, incluso promete renunciar si logra el apoyo de sus correligionarios euroescépticos y de los opositores europeístas. Aunque esto despierta el interés de contrincantes como Boris Johnson, el Parlamento hace oídos sordos a este llamado, aprobando con 329 votos a favor y 302 en contra el derecho a debatir alternativas en caso que el acuerdo de May se volviese a rechazar.

Este fracaso se concreta el 29 de marzo, con el tercer rechazo al acuerdo de salida, con 286 votos a favor y 344 en contra. Sin acuerdo, May y el Parlamento deben presentar los planes a seguir a la Unión Europea el 12 de abril. A la semana siguiente, el Parlamento discute ocho medidas alternativas, sin llegar a acuerdo en ninguna. La más llamativa fue la propuesta de ratificar el acuerdo mediante un referéndum, lo que fue rechazada con 280 votos a favor y 292 en contra.

En lo que sí hubo consenso, con 313 votos contra 312, fue en evitar una cuarta votación del acuerdo y posponer el Brexit más allá del 12 de abril. Con todo en contra, Theresa May solicitó en una nueva carta a Donald Tusk ampliar el plazo hasta el 30 de junio.

Con el apoyo de los 27 miembros del bloque se decide dar un plazo más largo, hasta el 31 de octubre de 2019. Esta opción, que contó con la divergencia de Emmanuel Macron, que quería un plazo más corto, revisará sus avances en junio próximo, y en caso de tener un acuerdo de salida antes del 22 de mayo, el Reino Unido podrá retirarse antes del 31 de octubre.

Los próximos meses darán claridad si la prórroga dada por la Unión Europea (que mantiene la esperanza de que Reino Unido se mantenga en el bloque) tendrá frutos concretos o seguirá la terquedad en el Parlamento británico para lograr la salida definitiva.

Luis Lira Camposano
Periodista, Universidad Finis Terrae.
Magíster en Estudios Internacionales, Universidad de Chile.
Actualmente se desempeña como Secretario Académico de la carrera de Periodismo de la Universidad Finis Terrae.
Es profesor de diferentes ramos de Historia y Actualidad en la carrera de Periodismo, además del curso “Europa en el siglo XXI”.
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