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25 Noviembre 2019

Elecciones parlamentarias en Reino Unido: con el Brexit y la unidad del país en juego

Elecciones parlamentarias en Reino Unido: con el Brexit y la unidad del país en juego
Luis Lira C.
Boletín Observatorio Internacional
No. 44 / Noviembre 2019 
Facultad de Humanidades y Comunicaciones
Universidad Finis Terrae
 
 

Partieron. Con el anuncio oficial de Boris Johnson a la reina Isabel II de la disolución del Parlamento, se inició la campaña para las elecciones generales británicas del próximo 12 de diciembre.

Sin los fantasmas de hace unos meses, cuando acusaron a Johnson de dejar mal parada a la reina -luego que ella visara el cierre del Parlamento y así concretar el deseo de Johnson de llegar al 31 de octubre a un Brexit sin acuerdo-, ahora el panorama es completamente distinto: la confianza de Johnson se opaca con los fantasmas de Theresa May y las elecciones que convocó buscando una mayoría en el Parlamento que le permitiera impulsar su Brexit. Nada de eso ocurrió. Y ya nombrada para una misión que nadie quería asumir, acabó con una minoría de escaños y un proceso sin resultados que acabó con su renuncia.

Johnson, su correligionario, fue uno de los que estuvo detrás de su caída, lo que no significa que genere consensos. Es que en los meses que ha estado al mando, su manejo ha sido peor que el de su predecesora. Partidario de un Brexit sin acuerdo -que luego moderó con una extraña fórmula para solucionar el problema de la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte-, el centro de la discusión tanto en el Parlamento británico como en Bruselas, ya tuvo el rechazo al cierre parlamentario para lograr su plan. Y como guinda de la torta, la Unión Europea accedió a dar un nuevo plazo de salida para fines de enero de 2020. Un golpe a quien tenía decidido concretar la salida en octubre.

Esto le permitió destrabar las negociaciones con los laboristas de Jeremy Corbyn, sus principales rivales en Westminster, quienes accedieron a la petición de Johnson de convocar a elecciones anticipadas si se prorrogaba el plazo de salida, con el fin de lograr un acuerdo definido entre Reino Unido y la Unión Europea. Pero esto no solo abrió el apetito de la centroizquierda, sino también de los liberales, que buscan ser una minoría molesta que logre el objetivo de quedarse dentro de Europa. Y, además, despertaron los anhelos independentistas de Escocia, que tras el fallido referéndum de 2014, creen tener una nueva oportunidad.

 

Johnson y Corbyn, más de lo mismo

 

La Casa Real de Moneda se encontraba fundiendo cerca de un millón de monedas marcadas con la fecha del 31 de octubre de 2019. Pero luego que Bruselas concediera la nueva prórroga, estas quedaron obsoletas. No ha sido lo único polémico, porque para el debate del 19 de noviembre, el canal de televisión a cargo solo invitó a Johnson y Corbyn, las dos primeras mayorías.

Para tranquilizar a los otros candidatos, el medio de comunicación prometió un segundo encuentro con todas las fuerzas involucradas, incluyendo a Nigel Farage, partidario del Brexit más duro y la mayor amenaza a los votos que Boris Johnson pueda conseguir.

Lo visto en televisión, a juicio de la crítica, no fue “un duelo de titanes”, sino un empate sin argumentos nuevos. Así lo determinaron los televidentes, que le dieron el 51% de respaldo a Johnson y el 49% a Corbyn.

Johnson explotó la idea de que tiene un acuerdo del Brexit ya listo, acusando a su rival de proponer “un nuevo retraso, con una nueva negociación y dos referéndums”. También acusó al laborista de tener en mente una coalición con la líder del Partido Nacional Escocés (SNP), Nicola Sturgeon, para ganar las elecciones y forzar el referéndum sobre la independencia de Escocia, hecho que Corbyn negó.

Por su parte, el líder de centroizquierda pegó de vuelta, asegurando que Johnson mantiene “encuentros secretos” con especialistas de Estados Unidos que le ofrecen “abrir por completo” la sanidad del Reino Unido a los mercados norteamericanos. Donald Trump y sus políticas tienen enorme impopularidad en el votante británico y los oponentes de Johnson sacan ventaja de esto.

Bandera y chapas

Primera mayoría en las encuestas por un estrecho margen, Boris Johnson se juega el todo por el todo en estas elecciones generales. Confiado en obtener una mayoría que zanje el Brexit definitivamente en enero, sus promesas incumplidas juegan en contra este fin. Sin embargo, si fracasa, podría perder el Brexit por completo.

Mientras tanto, las encuestas apuntan a que podrá sacar una ventaja del 15% de escaños, pero está en una posición aún más difícil que cuando Theresa May perdió la mayoría en 2017.

Por su parte, Jeremy Corbyn apuesta a su figura del “anti Johnson” y aprovecha la cercanía que este tiene con Donald Trump. En el último debate, Corbyn mencionó el supuesto acuerdo de salud entre Johnson y Estados Unidos, ya que el sistema médico es algo “sagrado” para los británicos. Esto es de gran ayuda para Corbyn, ya que, aun perdiendo las elecciones, y pensando en un hipotético fracaso del Brexit, los laboristas serían por consecuencia la carta más segura para un futuro gobierno.

 

Quedarse y dividirse

 

Mientras conservadores y laboristas se pelean sobre quién administrará de mejor manera las finanzas públicas, aparecen desde abajo dos fuerzas que van sumando adeptos: los liberal demócratas y los independentistas de Escocia.

Los liberal demócratas se alzan como una tercera fuerza, cuyo gran objetivo es mantenerse en la Unión Europea. “Nunca me imaginé que iba a estar aquí, postulando mi candidatura a primera ministra. Pero cuando veo a Boris Johnson y a Jeremy Corbyn, me doy cuenta que puedo ser mejor que ellos en el gobierno británico”. Así piensa Jo Swinson, defensora de un segundo referéndum para revocar el Artículo 50.

Los liberal demócratas, que cuentan con una veintena de diputados, más la llegada de un renunciado miembro conservador, apuestan a duplicar su contingente respecto de 2017.

La propuesta de Swinson apunta a que los 50.000 millones de libras que Reino Unido abonará por su salida de la Unión Europea se pueden invertir en obras para el país, con la tesis de que Reino Unido se mantenga dentro del bloque. De hecho, los liberal demócratas entregaron su apoyo a la convocatoria a elecciones de Johnson pensando en que sería un buen ensayo para el gran objetivo que quiere este grupo: convocar a un segundo referéndum de salida.

Parlamento britanico

En tanto, Jo Swinson aprovecha de disparar a sus dos mayores competidores. De Boris Johnson, aprovecha las críticas asociadas a su cercanía con Trump, afirmando que “sus falsedades, sus promesas incumplidas, sus actitudes hacia las mujeres, parecen hechos con el mismo molde”. Mientras que de Corbyn asegura que “no está preparado para ser primer ministro. Aún hoy, si le preguntas si apoya la salida o la permanencia, no es claro. Y en economía nos quiere llevar de nuevo a los años 70… no vamos a llevarlo al 10 de Downing Street”.

La baja de conservadores y liberales en las encuestas coincide también con una remontada en la opción independentista de Escocia. El país ya vivió un referéndum en 2014, oportunidad en la que ganó la opción “No” (55% contra un 44%), pero las fuerzas autonómicas opinan que el desorden del Brexit y el desacuerdo en el Parlamento pueden reavivar la opción de una nueva consulta.

“La independencia está más cerca que nunca, la independencia se puede tocar”, señaló Nicola Sturgeon, ministra principal de Escocia, durante una reciente manifestación en Glasgow. Y pensando en las elecciones del 12 de diciembre, Sturgeon ha pedido apoyo a una nueva consulta soberana para 2020.

“Vamos a mandar un fuerte mensaje a Westminster en las próximas semanas”, señaló Sturgeon en Glasgow. “Es el momento de hacer de Escocia un país independiente, con buenas relaciones con nuestros vecinos en las islas, en Europa y en todo el mundo. Vamos a inspirar a la gente con mensajes positivos sobre el país que queremos ser”.

Las últimas encuestas muestran un respaldo a la independencia por casi la mitad de los escoceses. Si bien aún falta mayor ímpetu como en 2014, el lema “All under one banner (“Todos bajo una sola bandera”), promovido por Sturgeon, va tomando fuerza en el norte de la isla.

En Escocia, los sondeos dan al Partido Nacionalista Escocés un 43% de respaldo, suficiente para elegir hasta 50 diputados. Por su parte, la renuncia de Ruth Johnson del Partido Conservador por sus diferencias con Johnson, ha bajado la popularidad del partido al 20%. Y los laboristas de Corbyn están en el fondo, con un 15% de respaldo, mientras que los liberal demócratas tienen un 12%.

La del 12 de diciembre no será una simple elección. De ganar con una estrecha mayoría, Boris Johnson contará con poco margen para cerrar la puerta de Europa con su acuerdo en enero. Algo así deja servido el próximo mandato a los laboristas, pero su indecisión alimentará las ansias de un nuevo referéndum para quedarse junto a Bruselas y por qué no, la independencia de Escocia. Lo único claro es que 2020 será un año agitado para Reino Unido.

 

 

Luis Lira Camposano
Periodista, Universidad Finis Terrae.
Magíster en Estudios Internacionales, Universidad de Chile.
Actualmente se desempeña como Secretario Académico de la carrera de Periodismo de la Universidad Finis Terrae.
Es profesor de diferentes ramos de Historia y Actualidad en la carrera de Periodismo, además del curso “Europa en el siglo XXI”.
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