Logo Facultad Humaniodades y Comunicaciones
Logo Facultad Humaniodades y Comunicaciones

24 Junio 2020

La inesperada agenda de Donald Trump

La inesperada agenda de Donald Trump
Paul Venturino D.
Boletín Observatorio Internacional
No. 48 / Mayo-junio 2020 
Facultad de Humanidades y Comunicaciones
Universidad Finis Terrae
 
 

“¡Esas son fake news!” y “no voy a responder esa tonta pregunta” son frases que tradicionalmente han marcado el perfil del presidente de Estados Unidos como un hombre violento y terco. Pero las protestas por la muerte de George Floyd llevaron esta imagen a un nuevo nivel, luego de escribir en su cuenta de Twitter que “cuando comiencen los saqueos, comenzarán los disparos”.

A pesar de declaraciones como “tenemos el mejor país del mundo y lo vamos a hacer aún mejor”, su mirada respecto de los dos últimos grandes temas que han marcado a Estados Unidos durante este 2020, confirma que Trump entiende todos los conflictos políticos -y especialmente los que pueden generar críticas hacia él- como enfrentamientos o incluso guerras entre dos partes que son excluyentes entre sí. Eso implica que solo una puede ganar en un juego de suma cero.

Esta estrategia no solo tiene que ver con su permanente obsesión de aparecer/aparentar como el ganador, sino con el hecho de que no considera que la negociación política y social sea una herramienta válida para la gestión y solución de conflictos sociales.

La crisis de coronavirus -con Estados Unidos como uno de los países con mayor letalidad a nivel mundial- y las protestas raciales/sociales han mostrado la baja disposición a incorporar visiones diferentes a su gobierno y a sus políticas, considerando que ellas son dañinas y solo buscan desestabilizar al país. Así lo hizo con su planteamiento del “chinese virus” (“el virus chino”), que buscaba llevar la discusión del covid como un ataque de China contra el mundo.

Pero en el caso de las protestas por la muerte de George Floyd, la estrategia de ataque a quienes protestaban y el discurso del orden se enfrentó a un problema más profundo que no solo estaba relacionado con el hecho puntual, sino con un sentimiento de injusticia permanente que estalla cada cierto tiempo.

 

Unidad nacional versus Guardia nacional

 

Estados Unidos tiene una larga tradición de reverencia hacia sus instituciones y a la estabilidad que ellas le han otorgado, a través de una combinación de estructura institucional y negociación frente a los nuevos conflictos o demandas (muchas veces expresadas en las enmiendas). Esta tradición le ha permitido navegar en eventos complejos y hacer cambios sociales relevantes.

Descalabro economico

Sin embargo, ¿qué pasa frente a un conflicto moral de larga data en el país como el racismo? Ante la imposibilidad de la solución negociada y el hecho de que una parte importante del país continúa en un esquema de discriminación, Trump optó por pensar en su base de votantes; en otras palabras, en quienes apoyan su retórica y consideran que lo ha hecho bien.

Pero el problema es que la retórica de enfrentamiento requiere que quien la sostiene gane o, al menos, dé claras pistas de que triunfará. Y justamente acá se produce el problema de Trump frente a la epidemia y a las protestas: los medios de comunicación han sido críticos implacables contra él, mientras que el establishment político demócrata -así como parte importante del Partido Republicano- han visto en esta coyuntura una forma de debilitarlo, destacando la falta de resultados y, más importante, de liderazgo.

En un giro dramático de los hechos, el escenario favorable de hace seis meses, de una economía en auge y buenas cifras de empleo, ha cambiado a uno de inseguridad, que genera preocupación en los votantes ante la evidencia de que el gobierno federal no tiene soluciones creativas.

En este escenario complejo, en el que ha bajado en las encuestas mientras sube Joe Biden, su rival electoral -superándolo en apoyo-, Trump ha optado por reforzar su retórica de enfrentamiento para fortalecer su tradicional base de votantes, siguiendo la misma estrategia que en su primera elección: convencer a los votantes que lo apoyan para que estos se muevan y convoquen. La lógica de esta decisión es que considerando que menos de la mitad de los norteamericanos votan, se requieren ajustes enfocados para dar vuelta las encuestas: que los convencidos se muevan y que los indecisos no tenga incentivos para actuar.

Gente marchando

De esta forma, los actos políticos de campaña comienzan a realizarse justamente en lugares como Oklahoma, en donde tiene un alto apoyo y existe una visión crítica respecto de las reivindicaciones raciales.

 

Más enfrentamientos por delante

 

Visto el escenario actual y previendo como se ve hoy que Biden continúe reforzando su posición, es probable que Trump refuerce su retórica de confrontación, pero esta vez en un nuevo escenario: el económico, que debería ser mucho más influyente en las elecciones que la disputa racial.

Así como la campaña de Bill Clinton popularizó la frase “It’s the Economy, stupid” para referirse a lo que es realmente importante para mejorar las vidas del estadounidense promedio, Trump sabe que mejorar las condiciones económicas de grupos depauperados es una de las claves para ganar. Por ello, urge que comience a mostrar resultados o al menos ideas de cómo abordará este problema en el país.

En esa línea, también es esperable que refuerce su retórica contra los demócratas, como lo ha hecho en el caso de la crítica al sistema de voto por correo, que es eminentemente urbano y, en esa línea, de tendencia demócrata.

A solo unos meses de las elecciones y con eventos inesperados ocurriendo, Trump continuará con su estrategia de vida. La razón es simple: ella le ha resultado y le ha permitido zafar de muchos problemas. La pregunta es si esa estrategia le permitirá a Estados Unidos zafarse de los muchos conflictos que está incubando.

 
Paul Venturino D.
Periodista Universidad Católica de Chile.
Magíster en Ciencia Política, mención Instituciones y procesos políticos, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Magíster en comunicación audiovisual y publicidad, Universidad Autónoma de Barcelona, España.
Profesor de pre y posgrado Escuela de Periodismo Universidad Finis Terrae.
Profesor magister de Comunicación Estratégica, Facultad de Comunicaciones, Universidad Católica de Chile.
Socio y director ejecutivo de Strategika
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.