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08 Julio 2019

¿Quién será el próximo primer ministro británico?

¿Quién será el próximo primer ministro británico?
Luis Lira C.
Boletín Observatorio Internacional
No. 40 / Julio 2019 
Facultad de Humanidades y Comunicaciones
Universidad Finis Terrae
 

A fines de julio, el destino del Reino Unido estará en manos de los 160.000 militantes del Partido Conservador, cuando se realicen las elecciones para encontrar al sucesor de Theresa May. Y quien llegue a Downing Street 10, tendrá una sola palabra en mente: Brexit.

Concretar el retiro de la Unión Europea (UE) será el objetivo prioritario del nuevo primer ministro. Es que ver el amanecer del 1 de noviembre desde Londres, con el Reino Unido fuera del bloque, es la promesa hecha luego que en Bruselas dieran como prórroga final para el Brexit el próximo 31 de octubre.

Como Theresa May presentó su renuncia, la elección se realizará entre conservadores y son dos los nombres que han sobrevivido a la votación final, realizada por sus diputados: el ex canciller y ex alcalde de Londres Boris Johnson -quien encabeza las preferencias- y el actual ministro de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt. Dos nombres que se jugarán su prestigio ante un panorama incierto y en el que ocuparán la cláusula irlandesa -pactada por Theresa May- como bandera de lucha para sacar provecho de una situación en que se ven pocas ganancias.

¿Cómo llegamos a esto?

No hay dudas de que la actual posición de los partidos políticos británicos está marcada por el Brexit. Con el 9% los votos, la ciudadanía castigó al Partido Conservador en las últimas elecciones al Parlamento Europeo, relegándolos al quinto lugar de sus preferencias.

Históricamente acostumbrados al poder durante los últimos 300 años, los tories sucumbieron ante el impulso del Partido del Brexit, de Nigel Farage, que con cuatro meses de existencia se llevó el 31% de los votos.

En unas elecciones en que supuestamente el país no iba a participar -a fines de marzo vencía el plazo otorgado por el Tratado de Lisboa para retirarse de la Unión Europea-, el Reino Unido debió improvisar un acuerdo de salida (promovido por Theresa May) que fue tres veces rechazado en el Parlamento. Un récord y una vergüenza absolutos.

Los laboristas tampoco lo hicieron bien en Europa, sacando un 13,72% de los votos. Si bien los escaños ganados por Reino Unido serán redistribuidos entre otros países miembros y reservados para futuros ingresos a la UE, la ciudadanía acusó recibo del desgaste y nula efectividad de la Cámara de los Comunes para concretar lo acordado en el referéndum de 2016.

Desde el día uno de su mandato, Theresa May -elegida para hacerse cargo del descalabro generado por su predecesor David Cameron- luchó con el rechazo a su acuerdo del Brexit ante dos fuerzas en el Parlamento: la de los laboristas de Jeremy Corbyn y la que estaba al interior de su partido, con el actual candidato Boris Johnson.

La propuesta de May, que daba plazos para la salida definitiva de la Unión Aduanera y Monetaria, tenía su punto más polémico en la “salvaguardia irlandesa”, que mantenía por un tiempo las condiciones económicas en la isla de Irlanda para evitar una frontera física entre Irlanda del Norte -parte del Reino Unido- y la República de Irlanda. En otras palabras, Irlanda del Norte seguiría dentro de la Unión Europea por un tiempo.

Esto tuvo el rechazo laborista, que abogaba por mantener de forma permanente los beneficios monetarios y aduaneros y por qué no, convocar a un nuevo referéndum en caso que la población cambiara de opinión.

Pero el rechazo más llamativo fue el generado dentro del mismo Partido Conservador por Johnson. El ex alcalde de Londres se mostró desde el primer momento partidario de un Brexit sin acuerdo, o sea, revisar cualquier tema económico una vez fuera, bajo el argumento de que eso otorgaría más flexibilidad al Reino Unido para elegir su destino. Condiciones que siempre tuvieron el deseo subrepticio –por parte de Johnson- de hacerse con el poder en caso que Theresa May fracasara en su objetivo.

Un viejo zorro

Si bien -tras la renuncia de David Cameron- rechazó la opción de encabezar el gobierno, la aparente jugada de Boris Johnson parece ser la de surgir como el “héroe” que logre el cometido de cerrar las puertas de Europa por fuera. Como opositor al proyecto de Theresa May, mostró su manejo político, pero ya ha dado muestras de su influencia en el pasado.

Ha sido el único conservador capaz de derrotar a los laboristas en Londres -su bastión principal-siendo alcalde en dos períodos: 2008 y 2012. Su táctica habitual es acercarse a las bases de sus adversarios para quitarles fuerza. De esa forma, apareció como un candidato defensor de ideas ecológicas, feministas, de diversidad, a favor de las migraciones y partidario de un salario mínimo que contentara a la ciudadanía; temas que están siempre en la agenda laborista. Así apareció también como la gran figura de los Juegos Olímpicos de Londres de 2012, siendo que no fue mérito suyo organizar el evento.

En 2016, dio otra de sus piruetas y cuando todos pensaban que respaldaría a David Cameron, se convirtió en su principal rival. Y se transformó en el respaldo de todos los conservadores que querían retirarse de la Unión Europea, erigiéndose como el “paladín” del Brexit. Además, se acercó a las bases separatistas de Nigel Farage y se ganó el apoyo de Donald Trump, quien aseguró que él “sería un buen primer ministro”. Pero como Johnson no compite cuando no está seguro de ganar, dejó sus pretensiones de ser premier para más adelante. O sea, ahora.

“Theresa May con pantalones”

Con la salida de Michael Gove de la carrera, tras confesar su consumo de cocaína en el pasado, y de la baja de Dominic Raab, ex ministro del Brexit, Jeremy Hunt se quedó con la segunda mayoría para enfrentar a Johnson en la votación final.

Hunt obtuvo 77 votos de los miembros conservadores del Parlamento, pero este apoyo no significa que su camino a las urnas sea fácil. Se le enrostra el hecho de haber hecho campaña por la permanencia del Reino Unido en la UE para el referéndum de 2016, al igual que Theresa May. Hoy, siguiendo el principio que “lo pactado debe cumplirse”, Hunt sigue la línea de concretar la salida efectiva y así evitar el desprestigio total del Partido Conservador.

Es por eso que es visto como una “Theresa May con pantalones”. De esta forma, ha recibido el apoyo de todos los correligionarios que desconfiaban del carácter de Boris Johnson. “No tengo ninguna duda de la responsabilidad que se ha posado sobre mis hombros. Demostraré a mi partido cómo podemos hacer efectivo el Brexit y evitar unas elecciones: cómo propulsaremos nuestra economía y lograremos que nuestro país vuelva a caminar con orgullo por el mundo”.

¿Cuál será el camino?

No hay duda de que las propuestas de los candidatos estarán marcadas por el Brexit. Boris Johnson morirá en su idea: “el 31 de octubre, a vida o muerte, venga lo que sea”. Esta separación dura busca negociar todo aspecto económico a posteriori, argumentando que el Reino Unido tendrá más flexibilidad para elegir sus conveniencias.

Por su parte, Jeremy Hunt ha sacado provecho del hermetismo de Johnson y ha tratado de ser más claro en sus medidas: dos meses de plazo para resolver el Brexit -hasta el 30 de septiembre- y un presupuesto de choque para amortiguar los gastos de una salida sin acuerdo.

En la primera medida, Hunt propone dedicar el mes de agosto para preparar un plan alternativo de salida, suspendiendo las vacaciones de verano a los encargados de elaborar el proyecto, si es necesario. Además, asegura que Bruselas podrá dar mejores condiciones de salida si se concreta un Brexit sin acuerdo de forma creíble. Estas medidas buscan potenciar a Hunt como un hombre de propuestas serias, ante la figura histriónica de Boris Johnson.

En donde ambos candidatos convergen es en el uso que les darán a los 27 mil millones de libras esterlinas que Theresa May dejó como colchón financiero para reducir el impacto del Brexit. Mientras Johnson plantea usar 9 mil millones para elevar el impuesto a la renta y 5 mil millones para invertir en Educación, Hunt propone usar hasta 15 mil millones para aumentar el gasto en Defensa e industria militar en los próximos 5 años.

De la vereda contraria, los laboristas esperan que estas elecciones sean la debacle final de los conservadores, para así ellos volver al poder. “Vaya elección. El hombre que destrozó el Sistema Nacional de Salud (haciendo referencia a Hunt) o el que nos quiere vender a Donald Trump (por Boris Johnson). Un puñado de diputados conservadores no pueden elegir a nuestro primer ministro. La ciudadanía debe poder expresarse a través de unas elecciones generales”, señaló el coordinador nacional de campaña del Partido Laborista, Andrew Gwynne.

En efecto, un nuevo fracaso conservador aumentaría las posibilidades de la centroizquierda de regresar al poder. Pero de momento, los tories tienen su última oportunidad.

 
Luis Lira Camposano
Periodista, Universidad Finis Terrae.
Magíster en Estudios Internacionales, Universidad de Chile.
Actualmente se desempeña como Secretario Académico de la carrera de Periodismo de la Universidad Finis Terrae.
Es profesor de diferentes ramos de Historia y Actualidad en la carrera de Periodismo, además del curso “Europa en el siglo XXI”.
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