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24 Septiembre 2020

Tecnología 5G: el otro frente de batalla entre Estados Unidos y China

Tecnología 5G: el otro frente de batalla entre Estados Unidos y China
Luis Lira C.
Boletín Observatorio Internacional
No. 50 / Septiembre-octubre 2020 
Facultad de Humanidades y Comunicaciones
Universidad Finis Terrae
 
 

Una situación tan preocupante como una operación de cáncer de colon fue celebrada con efusiva alegría en el Hospital Clínico de Barcelona durante 2019. El motivo, más allá del diagnóstico, fue que el especialista a cargo, Antonio de Lacy, realizó el procedimiento con toda comodidad a cinco kilómetros de distancia del pabellón. El facultativo dio las instrucciones a las especialistas que se encontraban con el paciente a través de una pantalla táctil y estas, a su vez, se proyectaban en el techo de la sala.

Esta operación, absolutamente experimental, fue un adelanto de lo que se podrá realizar en el área de la salud -y de cualquier disciplina en general- en los próximos años. Un mundo que se acostumbró a dar saltos tecnológicos en poco tiempo, al parecer está listo para el siguiente paso.

Dicho paso es lo que traerá la llamada tecnología 5G en la presente década. Si bien ya se está implementando en los países más avanzados, será un proceso que intentará cubrir la totalidad del globo durante los próximos cinco o diez años.

Su denominación 5G se refiere a la quinta generación de redes móviles que conocemos. La 1G corresponde a los primeros teléfonos celulares, que solo permitían hablar. La 2G vino de la mano con los mensajes de texto, mientras que la tecnología 3G trajo la conexión a Internet a los teléfonos móviles. El último peldaño, conocido como 4G, trajo la banda ancha y la reproducción de videos, la transmisión en tiempo real (conocido como el streaming), y la realidad aumentada.

 

Qué nos trae el 5G

 

Esta quinta generación superará con creces los atributos del dispositivo móvil que tenemos en estos momentos en el bolsillo. Cambiará radicalmente la forma de comunicarnos y tendrá una influencia directa en los objetos cotidianos que nos rodean: la llamada Internet de las Cosas (OIT, por sus siglas en inglés). En la jerga técnica, multiplicará la capacidad de las autopistas de la información. Así, la velocidad de navegación irá a 10 Gygabytes por segundo, diez veces más rápido que la actual fibra óptica. Y en la práctica, permitirá realizar cirugías a distancia con completa precisión -como la señalada al comienzo-, facilitará el funcionamiento de vehículos autónomos, controlará trabajos agrícolas con sensores en los campos de cultivo y un dron podrá entregar las compras en nuestras casas.

El concepto de espera al hacer clic para una búsqueda será una utopía: la latencia, que es el tiempo de respuesta de una red, se reducirá a 5 milisegundos. Una cantidad imperceptible que nos tendrá conectados en tiempo real.

Lógicamente, esto también permitirá tener más dispositivos conectados. En nuestras casas, junto al teléfono, el computador y el televisor, estarán conectados nuestra lavadora, la temperatura ambiente y el refrigerador, que nos alertará de los alimentos que vayan faltando. El mismo sistema se encargará de pedir los productos al supermercado, lo que nos evitará el ejercicio físico y mental de revisar y salir a comprar.

5G Grafica

Fuera de nuestras casas, dicha conexión regulará la velocidad de nuestros vehículos y estos podrán interactuar con otros autos para advertirnos de congestión o accidentes. Esta tecnología promete construir ciudades inteligentes, capaces de administrar sus procesos y datos asociados al tráfico, la calidad del aire, el uso de la energía y la seguridad pública.

Pensando en Chile y su bien productivo más importante -el cobre-, la tecnología 5G podrá desarrollar maquinarias adecuadas en minería, capaces de comunicarse entre ellas de manera autónoma. Así, la retroexcavadora puede trabajar autónomamente y contactar al camión tolva para que retire el material y deje su carga en una planta de procesamiento: todo ello, sin la operación de personas.

 

Dos bandos para una “guerra”

 

Como es de suponer, las empresas que estén a la vanguardia de la tecnología 5G estarán a la cabeza de la influencia mundial en los próximos años. Con gran parte de la comunidad internacional demandando dar este gran paso, las grandes potencias son las capacitadas para proveer el servicio y la pelea se encuentra entre Estados Unidos y China.

Lo que ya se asemeja a una “guerra fría” del siglo XXI por el control de la información y las máquinas, ahora suma tres batallas en que ambos países están en disputa: la primera es proporcionar el equipo con el que se construirán las nuevas redes, mientras que la segunda va de la mano del despliegue de los servicios que incluyen los nudos de conexión y los routers. La tercera batalla será la construcción del software, equipos y aparatos que moverán el mundo en los próximos 50 años. Para no perder en esta última, que es la más lucrativa de todas, Estados Unidos desde ya prohibió a las empresas chinas construir infraestructura “esencial” dentro de su territorio, así como componentes de la empresa Huawei dentro del país.

Además de las potencias anteriormente señaladas, Corea del Sur y Japón están capacitados para construir redes 5G, pero el despliegue diplomático tiene a Washington y Beijing buscando “amistosamente” que sus socios se inclinen por sus servicios. Donald Trump fue claro en este objetivo: “La carrera por el 5G está en marcha y Estados Unidos debe ganar”.

Duelo de robots

Si bien Theresa May dio su aprobación a los equipos Huawei durante su mandato en Reino Unido, la constante presión estadounidense hizo que su sucesor, Boris Johnson, excluyera finalmente a la marca china de su red 5G, y del país a partir de 2027.

Fuera de la Unión Europea, Reino Unido necesita afianzar sus lazos con Washington, pero desde ya se vaticina que la gran perdedora será la mala cobertura comunicacional británica. Por su parte, Alemania, que durante el mandato de Angela Merkel ha quintuplicado sus negocios con China, tomará una decisión final a fines de 2020. Deutsche Telekom, empresa cuyo 32% es estatal, ya trabaja en gran parte con equipo Huawei. Y el Ministerio de Asuntos Económicos alemán respalda esta medida, que al igual que la mandataria, no quiere tener problemas con Beijing y afectar los negocios alemanes.

Pero, de todas formas, la opinión europea de alinearse con Estados Unidos en esta cruzada sigue siendo dubitativa. Retrasados en el salto a la tecnología -ya que les faltó un Google o un Amazon locales-, los políticos europeos temen retrasarse más aún si aplazan el 5G. Las empresas telefónicas locales, que trabajan con insumos chinos, alimentan dicha ansiedad. 

Respecto a América Latina, todo apunta que gran parte de los países se inclinen por la opción más económica, que es la de Huawei.

 

Acusaciones de espionaje

 

Previamente, China ha buscado ganar terreno mostrando las bondades de su tecnología, como en la Feria de Chongqing, en 2019. En esa instancia, el operador de telefonía móvil China Unicom mostró un video en 3D en 360 grados, con una nitidez cuatro veces superior que la que se ve en plataformas como Netflix. Pero cuando la diplomacia se agota, aparecen otros temores que buscan inclinar la balanza hacia una de las potencias, como el espionaje.

Además de la derrota tecnológica, Estados Unidos plantea que los chinos y su tecnología en suelo americano podrían colocar una “puerta trasera” en las redes de telecomunicaciones que permitan a los servicios de inteligencia del gigante asiático interceptar las comunicaciones militares, gubernamentales y económicas de todo el mundo.

El espionaje es un fenómeno constante en ambos lados, asumiendo que gran parte de nuestros datos pueden ser revisados al pasar por servidores estadounidenses. En el caso chino, la Ley de inteligencia nacional de 2017 requiere que las compañías apoyen, brinden asistencia y cooperen con el trabajo de asistencia chino, donde sea que operen.

Hasta el momento, de acuerdo con los expertos, China lleva la delantera en la tecnología 5G por uno o dos años. Pero Estados Unidos se mantiene a la vanguardia y apuesta a seducir a las personas a través de sus “buques de batalla” como Google o Amazon. Mientras estas empresas sigan invirtiendo miles de millones de dólares en innovación, el forcejeo chino-estadounidense se mantendrá en tensión.

 

Luis Lira Camposano
Periodista, Universidad Finis Terrae.
Magíster en Estudios Internacionales, Universidad de Chile.
Actualmente se desempeña como Secretario Académico de la carrera de Periodismo de la Universidad Finis Terrae.
Es profesor de diferentes ramos de Historia y Actualidad en la carrera de Periodismo, además del curso “Europa en el siglo XXI”.
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