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17 Agosto 2021

Alemania comienza a despedirse de Angela Merkel

merkel

Luis Lira C.
Boletín Observatorio Internacional
No. 54 / Julio-agosto 2021
Facultad de Humanidades y Comunicaciones
Universidad Finis Terrae

La visita de Angela Merkel a las zonas afectadas por las últimas lluvias en la frontera entre Alemania y Bélgica -que dejaron más de 100 muertos-, tuvo el sello de la mandataria. En tono serio, Merkel caminaba de la mano junto a la gobernadora de Renania-Palatinado, Malu Dreyer, del opositor Partido Socialista (SPD), quien padece de esclerosis múltiple. Esto sintetiza los 16 años de Merkel a la cabeza del país: serena en momentos de crisis o instancias de impopularidad, y con la capacidad de traspasar el espectro político.
Su sucesor en el Partido Demócrata Cristiano (CDU) y candidato a Canciller, Armin Laschet, también aprovechó la oportunidad de aparecer por la zona del desastre, pero sin los resultados esperados. Por el contrario, se le criticó su aspecto risueño ante una situación de desgracia, lo que confirma su impopularidad frente a su antecesora.
Las elecciones federales del próximo 26 de septiembre son simbólicas: luego de cuatro períodos consecutivos, Angela Merkel dirá adiós al mando de Alemania y lo que vendrá después será evaluar su gobierno y también la posición del país en Europa.

afiche elecciones
El CDU no la tiene fácil en mantener su legado: Laschet carece del carisma de Merkel y, por otro lado, el Partido Verde ha crecido en las encuestas, amenazando el mandato del bloque en los últimos años.
En Europa también miran con duda la elección. Merkel fue una líder de facto en una Unión Europea (UE) que resistió las crisis económicas y del euro, y la posterior salida de Reino Unido. Sin su figura de respaldo, el bloque ingresará dubitativamente a la presente década con la amenaza de una nueva crisis económica post Covid. Sin duda, en Alemania y en Europa se le extrañará.

Aparición desde el este

Con los bonos en alto tras la caída del Muro de Berlín, el entonces Canciller Helmut Kohl continuó al mando de la Alemania reunificada. Al gabinete entraron miembros provenientes del sector oriental, entre ellos Angela Merkel, doctora en Química e hija de un pastor protestante de Hamburgo que desempeñó gran parte de su labor en Berlín.
Al alero de Kohl, quien llamaba a Merkel “meine Mädchen” (“mi niña”), esta última fue creciendo en popularidad hasta que los democratacristianos perdieron el poder a manos de los socialdemócratas de Gehrard Schroeder, principalmente por las acusaciones de corrupción contra Kohl. El rostro de la reunificación cayó en el desprestigio, y en este período Angela Merkel asumió el liderazgo del partido, que regresó al poder en 2005 y en el que se ha mantenido por cuatro períodos, superando a íconos como Konrad Adenauer y al mismo Helmut Kohl. Sus 16 años en el poder le han dado otros récords, como haber participado en todas las cumbres del G-20 a la fecha.
Con Merkel al mando, el país se erigió como el más sólido de Europa continental, pero además se enfrentó a dos desafíos importantes: la crisis económica de 2008 y la crisis migratoria en la década posterior. En esos momentos, con medidas no exentas de críticas, Angela Merkel y Alemania dieron muestras de liderazgo: sobre el tema económico, la Canciller y el presidente francés de turno impulsaron fuertes medidas de austeridad, recortando los beneficios estatales a los que los europeos están acostumbrados. También, a través de la Unión Europea y otras instituciones económicas, coordinaron los salvatajes a los países más afectados de la región, como Grecia y España.

parlamento aleman
El segundo punto está ligado al flujo migratorio derivado en gran parte de la llamada “Primavera Árabe”, movimiento que exigía mayor democracia en los países del norte de África y Medio Oriente, y que aún se mantiene activo en Siria.
Europa recibió enormes caravanas de familias que atravesaban el continente a pie o en embarcaciones precarias, polemizando con la cuota migrante que cada país podía recibir. Aquí Merkel solicitó la confianza de los ciudadanos y abrió las fronteras de Alemania para un millón de personas durante 2015. Esta buena voluntad tenía un motivo económico: la población alemana ha envejecido y en los próximos 50 años se reducirá en un 10%. Las familias migrantes aportarían la mano de obra joven necesaria para mantener el equilibrio.
Además de enfrentar estas situaciones, Merkel también ha vivido puntos negros en su gestión: a la reciente investigación de dos diputados de su coalición de enriquecerse a través de contratos para mascarillas, se suma el reconocimiento en 2015 por parte de Volkswagen de haber manipulado los datos de emisiones contaminantes de varios de sus vehículos a la venta en Estados Unidos.
La prevalencia alemana en Europa también ha ido de la mano de fortalecer el Banco Central Europeo antes de dar pasos como la creación de un ministro de Finanzas europeo, propuesta del ala liberal de Emmanuel Macron.
Asimismo, la mencionada designación de Ursula von der Leyen en la Comisión Europea es una muestra del peso alemán en las decisiones del bloque. La potencia reunificada treinta años atrás hoy es un emblema de progreso, buen desempeño económico e integración.

Incertidumbre política

Aunque la coalición CDU/CSU lidera las preferencias de voto con un 28%, la imagen de Armin Laschet no encaja completamente en los electores. Cuando se compara con Merkel sale perdiendo, pese a cultivar una imagen sobria y pragmática similar a su antecesora.
Casi diez puntos más abajo, Los Verdes se han fortalecido en el país en que históricamente son fuertes. Porque si bien el discurso medioambiental es algo habitual en cualquier político, es en Alemania donde la cultura del ser humano y la naturaleza se ha desarrollado verdaderamente.
Y si bien Annalena Baerbock -líder de la Alianza 90/Los Verdes- no se ha aparecido por las zonas afectadas por las lluvias, la opinión pública la ve como una autoridad competente para enfrentar los fenómenos del cambio climático, lo que juega a su favor. Y si quiere apostar más alto, debe capitalizar la baja en popularidad de Laschet.
Los socialdemócratas están más abajo, con un 16% de preferencias, con Olaf Scholz a la cabeza. Y las presentes elecciones serán un medidor para ver el estado de salud del partido de extrema derecha Aternative für Deutschland (AfD), que en 2017 sorprendió con un 12% de las preferencias.
Las elecciones federales de septiembre serán todo un cambio de paradigma en Alemania. No solo la CDU pierde a su líder de forma activa, sino que también Europa pierde a su principal sostenedora en los últimos años. De momento, entre sus candidatos a sucederla como Canciller, ninguno le hace sombra.

Luis Lira C.
Periodista, Universidad Finis Terrae.
Magíster en Estudios Internacionales, Universidad de Chile.
Actualmente se desempeña como Secretario Académico de la carrera de Periodismo de la Universidad Finis Terrae.
Es profesor de diferentes ramos de Historia y Actualidad en la carrera de Periodismo, además del curso “Europa en el siglo XXI”.