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25 Enero 2021

Cuba sin Raúl Castro

raul castro

Gonzálo Vega S.
Boletín Observatorio Internacional
No. 52 / Enero-febrero 2021
Facultad de Humanidades y Comunicaciones
Universidad Finis Terrae

Tres años después de dejar la presidencia, Raúl Castro se apresta a abandonar su último bastión de poder: el liderazgo del Partido Comunista de Cuba (PCC). Ocurrirá en abril próximo, cuando se lleve a cabo el VIII Congreso de esa colectividad política, instancia que marcará el retiro de otros importantes personeros que protagonizaron la revolución de 1959, y la asunción del actual presidente, Miguel Díaz-Canel, en el liderazgo del PCC.

¿Implicará esto un giro en la realidad de la isla? Difícil... Que Castro deje el poder formal no implica que perderá su influencia. Sin embargo, podría iniciar una lucha por el liderazgo del régimen o un recrudecimiento de la represión para despejar cualquier ilusión de que la “descastrización” podría significar una apertura política en la isla.

Así, se espera que el Congreso -el ente que traza las directrices a corto, mediano y largo plazo que debe seguir el país- insista en mantener el camino de las reformas iniciadas hace unos diez años, desarrollando vínculos “entre el sector estatal y no estatal de la economía”, pero enfrentando a su vez los “intentos de restauración capitalista y neoliberal”, como ha advertido el PCC.

la habana

La era de los cambios

Bajo Raúl Castro, el sistema comenzó a dar un giro hacia el mercado; no tenía muchas alternativas. De modo que, en 2008, eliminó las llamadas “prohibiciones absurdas”, como que los cubanos no pudieran hospedarse en los hoteles de su país, tener acceso a servicios de telefonía móvil, ni comprarse un computador, y autorizó la entrega a campesinos y cooperativas de tierras ociosas en manos del Estado.

Dos años después, aumentó la presencia de la iniciativa privada en la economía, ampliando las categorías permitidas para el trabajo por cuenta propia, para posteriormente autorizar la compraventa de autos y viviendas. Todo lo anterior, con el propósito de “garantizar el carácter irreversible del socialismo en Cuba”. Asimismo, los cubanos pudieron empezar a viajar al extranjero libremente.

Pero el hito más importante de la era de Raúl Castro fue el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, anunciada en diciembre de 2014, y que incluyó la visita de Barack Obama a la isla en 2016, la primera de un presidente de Estados Unidos desde 1929.

Paradójicamente, este acercamiento con EE.UU. marcó una ralentización del proceso de reformas en Cuba y hoy la situación en la isla es crítica. Con graves problemas de liquidez, la economía cubana no puede acceder a créditos de organismos financieros internacionales debido al embargo que Washington mantiene desde 1962, mientras sus principales fuentes de ingresos -el turismo, las remesas y la prestación de servicios profesionales en el extranjero- han sido golpeados por la pandemia del coronavirus.

Algunos especialistas esperan, quizás más basados en la esperanza que en la realidad, que se acepte, lo antes posible, la inversión de cubanos en sectores de la economía doméstica, y se dé mayor paso a las pymes con el fin de incentivar la producción nacional y estimular el mercado interno.

 

Un nuevo factor

La isla comenzó este 2021 la principal reforma económica aplicada en las últimas tres décadas: la unificación monetaria (se elimina el peso convertible y circulará solo el peso cubano). Esta reforma, considerada ineludible para actualizar el modelo socialista cubano, trae implícito un reajuste salarial, de las pensiones, el retiro de subsidios y un incremento de los precios de bienes y servicios. Pero al parecer, nadie calculó la magnitud del malestar que estos efectos generaron en la población –expresado especialmente a través de las redes sociales–, ante lo cual el Gobierno anunció que revisará a la baja muchas de las tarifas.

Es que desde que en 2018 llegó el 3G a Cuba, internet se ha transformado en la principal arma de los opositores al régimen, quienes -tras seis décadas de dictadura- por fin encuentran un espacio en el cual hacer oír su voz.

Así lo ha entendido el Movimiento San Isidro, que aglutina a importantes miembros del mundo artístico e intelectual de la isla, y que desde 2018 protesta por las restricciones a las manifestaciones culturales no aprobadas por el Gobierno. Esto generó un hecho sin precedentes. Si bien los órganos represores y los medios oficiales han arremetido con fuerza contra el movimiento, se estableció durante semanas una confrontación inédita en internet -espacio al que ya tiene acceso más del 60% de la población¬- que demostró que el Estado, hoy, ya no tiene el monopolio del mensaje y de la verdad establecida.

usa cuba

¿Y Estados Unidos?

Con Joe Biden ya en la Casa Blanca, se espera que se reanude la política de acercamiento entre Washington y La Habana, y que se levanten las sanciones impuestas por Donald Trump, que en los últimos cuatro años endureció notablemente el embargo.

Sin embargo, esto se verá entorpecido por la postrera decisión de la administración republicana de incluir nuevamente a Cuba en la lista de países que patrocinan el terrorismo. Ahora, la administración Biden deberá llevar a cabo las largas deliberaciones legales para anular la decisión.

Mientras ello ocurra, el destino de Cuba estará en manos de lo que decida el PCC en su Congreso de abril, el que al parecer, no pretende cambiar el rumbo por el que por décadas ha conducido a la isla, solo con pequeños cambios en el camino.

Gonzalo Vega Sfrasani
Periodista, Universidad Finis Terrae.
Subeditor de Opinión e Internet de El Mercurio.
Profesor de Chile Contemporáneo I: Instituciones Políticas, en la carrera de Periodismo de la Universidad Finis Terrae.