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“Ciudad Quiltra” de Magda Sepúlveda Eriz

| Miércoles, 26 Noviembre 2014.

Título: “Ciudad Quiltra. Poesía chilena (1973-2013)”
Autora: Magda Sepúlveda Eriz.
Editorial: Cuarto propio
Género: Ensayo
Año de publicación:2014

ciudad-quiltra

El libro Ciudad Quiltra de Magda Sepúlveda es uno de los aportes más interesantes y clarificadores del proceso poético chileno que se instaura en el país a partir del golpe de Estado de 1973 hasta los días que corren. Sepúlveda realiza un recorrido por la lírica chilena de casi cuatro décadas, en las cuales se produce una ruptura y desestabilización de la tradición republicana del país –no la primera ni la única, pero sin duda la más cruenta- que, por supuesto determina y también desestabiliza en gran medida los códigos, las formas y las relaciones del sujeto con la textualidad: a grandes rupturas, desgarros y cataclismo políticos e históricos, como plantea Octavio Paz en Los hijos del limo, aparece en la tradición cultural y literaria, en este caso, una respuesta igual de violenta y revolucionaria, en el sentido dual que le da el poeta y ensayista mexicano e este término. No es una tarea fácil realizar este recorrido por una larga y angosta faja de tierra resquebrajada y minada por las zonas de peligro que se instalan en toda ella, y piden con premura un discurso poético que dé cuanta de esta desgarradura, pero a la vez, que se refracte en una ruptura en lo textual y en una renovación de los códigos que ya no pueden dar cuenta de la situación nacional, en términos estéticos, se entiende. El lector además, se ve enfrentado a un recorrido extenso, desde el primer año de la dictadura militar hasta la nueva galaxia virtual, posmoderna, líquida, fractal y factual como metafóricamente ahogada por un principio de incertidumbre permanente, de una economía neoliberal que moros y cristianos no se resignan ni atreven a abandonar, y, sobre todo, en el momento en que se descorre el velo y quedamos ante la certeza que la autora nos desvela como el escenario donde ha evolucionado y, también claro, involucionado nuestra lírica. El recorrido que realiza Magda Sepúlveda por la poesía de los últimos 40 años, lo hace fundamentalmente a través de nuestros espacios urbanos –y me interesa recalcar acá al plural: ciudades: no Santiago como centro de toda gravitación literaria y citadina, sino también la provincia, Concepción, Valdivia; ciertos no-lugares, como también espacios urbanos que se desarrollan no sólo en una suerte de exteriorismo poético, sino también en los sinuosos locus mentales que hemos ido construyendo en tanto urbes interiores.

Magda Sepúlveda realiza este recorrido a partir como decíamos del callejeo urbano, tomando como modelo directo el siempre valioso sujeto creado por Baudelaire e instalado en la crítica cultural y literaria por Walter Benjamin: el flaneur; pero Sepúlveda, cuidándose de no agotar un sujeto y una práctica ya muchas veces aplicadas a lecturas de recorridos ficcionales urbanos –y no sólo en literatura, sino también en la fotografía (Sontag) y otras prácticas hasta performativas) le imprime sello propio al adjetivar la ciudad –y también por lo tanto el callejeo- como quiltra, dado que como ella misma explica en la Introducción al libro: “Un flaneur moreno y de facciones niponas” : “Me gusta la palabra ‘quiltra’ –en este caso como decíamos en tanto adjetivo, es decir en tanto reforzadora y otorgadora de sentidos y en particular de identidades- porque no tiene traducción fuera de Chile, entonces nos obliga a pensar en nuestras particularidades”. Después de hacer un somero recorrido etimológico del quiltro –en este caso feminizado, quiltra- aclara que el título –es decir el rótulo, la marca registrada, la proposición, la lectura en tanto ser- del ensayo que tenemos ante nosotros –cartografía, panorama y canon- “apunta a las subjetividades ‘bulliciosas’, de ‘mala raza’, de ‘origen mapuche’, de ‘mujer pizpireta’ y de todos los que hablan en la poesía chilena que tematiza la ciudad y su urbanidad. La primera subjetividad que encuentra Magda Sepúlveda en este recorrido por la botánica del asfalto, como llama Benjamin al espacio urbano moderno ingresado ya no como simple paisaje sino como locus propio de la Modernidad de fines del XIX –hay tantas- es Rubén Darío, baudeleriano en muchas de sus concepciones poéticas y estéticas y también meteco por excelencia, quién, a la inversa de su modelo simbolista, no se halla en sus callejeos por Santiago y Valparaíso con los desechos de la ciudad industrial y pre-capitalista – chiffonniers, putas, alcohólicos, mendigas pelirrojas, gigantas de feria, cisnes agónicos, etcétera- sino la belleza blanca que lo deslumbra, y que le otorga un cariz diferente a su modelo francés, ya que el flaneur latinoamericano “hace ver en la muchedumbre el problema de lo blanco / no blanco o mestizo. De esta manera “El personaje latinoamericano se representa en crisis con el círculo etnocéntrico que ocupa el centro de poder de la ciudad”.

A través de tres capítulos, que a su vez demarcan espacios urbanos a poetizar, es decir a transfigurar mediantes los mecanismos de la imaginación, Magda Sepúlveda va delimitando y confiriendo sentidos e identidades poéticas a este recorrido de una poesía bastante desgarrada y conflictuada durante cuarenta años, digamos, de ¿quiltricidad?, tanto en los paseos peatonales y los baldíos, como lugares que serían las representaciones privilegiadas para los poetas del período de la dictadura (1973-1989); las poblaciones y las hospederías, espacios donde se instalaría el decir poético de la llamada “transición” (1990-2000) y “mapurbes” y discotecas, locus de el último periodo de la concertación (2001-2010). Así a través de esta sensibilidad quiltra, Magda Sepúlveda realiza una lectura excéntrica y marginal de los últimos 40 años de poesía chilena, trazando mapas, cruces, símbolos, teorías, simetrías, paradigmas, cánones, utopías y desmitificaciones, de los discursos oficiales, que se comienzan a gestar desde la dictadura pinochetista y la obliteración de nuestro panorama tras el velo, tan eficaz y perversamente instaurado por la soberanía del discurso neoliberal chileno desde los tiempos ya lejanos/cercanos/ubicuos que parten desde 1973, hasta la incertidumbre y también la implosión ciudadana que ahora sale a la calle quizá en un gesto también estético aunque más carnavalesco que los performáticos gestos de los años setenta y ochenta, y con una cada vez más consciente y vital actitud quiltra, que va quedando en evidencia, a través del análisis poético y también la mirada subjetiva de la autora en las páginas de este libro apasionado y apasionante.

 

Noviembre 2014