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Reseña de “Tecnopoéticas Argentinas” de Claudia Kozak

| Jueves, 18 Diciembre 2014.

Título: “Tecnopoéticas Argentinas. Archivo blando de arte y tecnología.”
Editora: Claudia Kozak.
Editorial: Caja Negra Editora
Género: Poesía, Arte, Ensayo
Año de publicación:2012

tecnopoeticas

Durante la última semana de abril de este año estuvo de visita en Chile la investigadora argentina Claudia Kozak, Doctora en Letras de la Universidad de Buenos Aires e investigadora independiente de CONICET/Instituto Germani. En su breve estadía, Claudia Kozak presentó oficialmente en nuestro país Tecnopoéticas Argentinas. Archivo blando de arte y tecnología.

                  No es casual que un proyecto de investigación cuyo título contiene dos palabras tan técnicas/tecnológicas como “samples” y “loops” (propias del mundo de la música electrónica) haya decidido traer a una investigadora cuyo libro más reciente se llama “tecnopoéticas”. Y es que las relaciones entre arte, literatura y tecnología le han interesado en términos amplios a un grupo de profesionales que viene trabajando desde hace varios años en distintas instancias creativas y/o académicas promovidas por Felipe Cussen y Claudia Kozak. Comienzo enfatizando este cruce porque en un contexto académico bastante conservador y reducido, ambos investigadores comparten un intento por trabajar -incorporando miradas transdisciplinarias– el arte y la literatura desde su cruce con las tecnologías. Precisamente a partir de este interés es que surge la idea de invitar a compartir miradas y perspectivas con Claudia Kozak, quien como académica de la UNAB y directora de Ludión, Exploratorio latinoamericano de poéticas/políticas tecnológicas (www.ludion.com.ar), lleva adelantado un trabajo muy interesante en el ámbito de las relaciones entre arte y técnica.

                  Tanto la “Introducción” como las “Instrucciones de uso” de Tecnopoéticas, así como también la información entregada en la página web de Ludión, las declaraciones en diversas entrevistas, e incluso las intervenciones de la editora durante su visita, dan cuenta de que detrás de este proyecto hay un discurso muy bien armado. Cada una de estas instancias se expresa con una claridad y consistencia casi estratégica los objetivos y lineamientos teóricos detrás de la investigación. Si bien el libro se propone como un archivo “errático y sesgado” e “incompleto por decisión” (7), los distintos paratextos funcionan como un andamiaje muy sólido que da lugar al caos pero siempre dentro de ciertos límites. Hay que destacar, también, el origen colectivo del libro (en su mayoría miembros de Ludión, pero también invitados externos), motivo por el cual estamos frente a un libro escrito a varias voces que presenta reflexiones desarrolladas en el marco de un grupo de trabajo que comparte intereses respecto de estos temas.

El foco del libro no está puesto en cualquier tecnopoética sino en aquellas versiones realizadas en tierras argentinas desde el siglo XX a la actualidad. En dicho país existen hitos importantes que de manera temprana sentaron precedente. Según Claudia Kozak, ya en los cincuenta hubo en Argentina manifestaciones de música electrónica, y en el ámbito del arte, a partir de los sesenta –con artistas como Marta Minujín– un uso no menor de tecnología análoga y digital al interior de distintas obras de carácter experimental.

Además, la llegada de estas tecnopoéticas a dicho país tiene –para estos investigadores– un momento fundacional: el arribo del primer manifiesto futurista, publicado inicialmente en marzo de 1909 por Filippo Tommaso Marinetti en el diario francés Le Figaro y en su revista Poesia (los puntos centrales de este manifiesto –llenos de tecnofilia, audacia e inocencia– fueron replicados apenas meses después en el Diario Español bonaerense). Desde entonces, según se nos cuenta, en dicho país la tensión entre técnica y producción artística –en un contexto cosmopolita, occidental, experimental, etc.– se reproduce y multiplica.

Algunos de los autores argentinos de los que se comenta al interior de Tecnopoéticas son Oliverio Girondo, Marta Minujín, León Ferrari, Emilio Petorutti y Edgardo Antonio Vigo. Véase el listado completo en el “Índice de artistas y colectivos de arte argentinos”.

Tecnopoéticas está organizado alfabéticamente de la B a la V, y no de la A a la Z.

La categoría de ordenación supone tres criterios: entradas extensas y generales (“BLOQUES”, reconocidas por el signo “>”); entradas más específicas (“SUBGÉNEROS, DESAGREGADOS Y PARTICULARISMOS”, reconocidas por el signo “>>”); y entradas que refieren a ideas que cruzan todo el libro (“CONCEPTOS OPERATIVOS”, reconocidos por el sigo “<< >>”).

Es conocido que desde la invención y masificación de la fotografía se genera una reconfiguración de aquello que por siglos fue considerado una imagen en el mundo producida desde un ámbito artístico. Actualmente, el vínculo entre arte y tecnología no es solo evidente sino que se manifiesta en diversos ámbitos (videoarte, bio-arte, fotografía experimental, net-art, etc.). Si bien con algo de retraso como alegaba Brion Gysin en los años cincuenta, el campo literario ha sido también profundamente removido a partir de la invención y circulación de tecnologías, sobre todo a partir del siglo XX.

En la medida en que pueden abordarse como “regímenes de experimentación de lo sensible y potencia de creación” (8), arte y técnica están directamente vinculadas. No todo arte enfatiza dicho vínculo. El arte que sí lo hace recibe por nombre “tecnopoética”.

 

Diciembre 2014