facultad de humanidades y comunicaciones
Logo Facultad Humaniodades y Comunicaciones

05 Noviembre 2021

Argentina: Cristina versus Alberto

Alberto Fernandez

Gonzalo Vega S.
Boletín Observatorio Internacional
No. 55 / Noviembre-diciembre 2021
Facultad de Humanidades y Comunicaciones
Universidad Finis Terrae

“Cuando tomé la decisión, y lo hago en la primera persona del singular porque fue realmente así, de proponer a Alberto Fernández como candidato a presidente de todos los argentinos y las argentinas, lo hice con la convicción de que era lo mejor para mi patria. Solo le pido al presidente que honre aquella decisión…”. Así, en una carta de 20 párrafos, difundida públicamente a través de sus redes sociales el miércoles 16 de septiembre, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner daba a conocer a los argentinos el quiebre con “su jefe”, el mandatario trasandino.

¿El motivo del quiebre? La reacción —o inacción— de la Casa Rosada tras los pésimos resultados del oficialismo en las primarias legislativas (PASO) del 12 de septiembre, con miras a los comicios parlamentarios de noviembre. La coalición gobernante apenas se impuso en siete de los 24 distritos electorales, perdió su mayor bastión (la provincia de Buenos Aires), y si hace dos años había logrado llegar al poder con el 48% de los votos, esta vez logró una adhesión de apenas el 30%. Para peor, Juntos por el Cambio, la alianza electoral que hace seis años llevó a Mauricio Macri a la presidencia, revalidó su 40% de respaldo a nivel nacional.

shutterstock 299148734

Cuando habían transcurrido 48 horas del “mazazo” electoral, Alberto y Cristina se reunieron a solas para elaborar una estrategia de “reconstrucción” del oficialismo. En ese momento ella pidió un cambio de gabinete para oxigenar la gestión y sumar posibilidades en las legislativas de noviembre. Pero el presidente se negó. ¿Resultado? La reunión terminó a los gritos, y sin acuerdo, según recogió la prensa argentina.

Al día siguiente varios ministros del ala kirchnerista presentaron su dimisión y el mandatario se vio obligado a romper el silencio, y lo hizo a través de Twitter, donde, sin mencionar a su vicepresidenta, apuntó directamente a ella. "No es este el tiempo de plantear disputas que nos desvíen el camino (…) He oído a mi pueblo. La altisonancia y la prepotencia no anidan en mí. La gestión del gobierno seguirá desarrollándose del modo que yo estime conveniente. Para eso fui elegido”.

La respuesta no tardó y vino con la citada carta de Cristina, en la que acusó que “hay funcionarios y funcionarias que no funcionan”, junto con recordarle al mandatario que fue ella quien lo postuló como candidato a la Casa Rosada en 2019.

Dos días después se produjo el cambio de gabinete. Cristina había ganado el “gallito”. Y no solo eso, la Casa Rosada también anunció nuevas políticas enfocadas en aumentar los recursos para programas sociales y así tratar de revertir los resultados electorales en noviembre.

Con esta movida, Cristina lograba concentrar el enojo de la población en el mandatario, mientras ella se libraba de responsabilidades.

Una vieja historia

Se cerraba así un conflicto que solo hizo recordar que la rivalidad entre la vicepresidenta y el presidente es una vieja historia.

En 2008, Alberto Fernández dejó su cargo como jefe de gabinete de la entonces mandataria, “para permitir que se oxigene la gestión de Cristina Fernández de Kirchner”. Pero tras dejar la casa Rosada, no perdió la oportunidad de dar su parecer a través de los medios, calificando al de Cristina como “un mal gobierno", cuya “acción institucional es deplorable”.

Por eso llamó la atención cuando en 2019 anunciaron una alianza para las elecciones. Cristina pensaba que Alberto podría atraer a los peronistas desencantados con el estilo de la “Señora K” y evitar así un triunfo de Macri.

Urna de votacion argentina

La apuesta resultó exitosa para llegar a la Casa Rosada, pero surgía la duda de cómo sería la convivencia política entre ambos. En el fondo, ¿quién gobernaría? Algunos especulaban con que él sería un “títere” de la ex mandataria. Otros, más confiados en la muñeca del mandatario, confiaban en que este último se impondría tras ganar los comicios, alejándose del kirchnerismo y fundando el “albertismo”.

Pero las recientes primarias fueron un golpe demasiado fuerte al “albertismo”, ya que el mandatario había enfrentado los comicios como un plebiscito sobre su gestión. ¿Qué pasará ahora?

Más allá del ingreso al gobierno de dirigentes “kirchneristas” que podrían dar un mayor peso político a la gestión de la Casa Rosada, la pregunta es si esto implicará un cambio de rumbo. Los allegados a Cristina creen que se necesita más “kirchnerismo”, es decir más gasto social, más subsidios. El problema es que eso se topa con las principales tareas del mandatario, quien está enfocado en combatir la inflación (la meta fijada era un 29%, pero se estima llegará a 48,2%) y, especialmente, en destrabar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), al que Argentina no le puede pagar los 44.000 millones de dólares que en 2018 recibió como rescate el presidente Mauricio Macri.

Por tanto, el principal riesgo de la penetración del kirchnerismo en la Casa Rosada es que esta se incline por políticas económicas más intervencionistas, poniendo cuesta arriba el acuerdo con el FMI. Para evitar este escenario Alberto Fernández tendrá que ser capaz de resistir la embestida de Cristina. Todo esto mientras intenta ver la manera de recuperar votos y evitar otra catástrofe en las urnas el próximo 14 de noviembre, cuando sean las elecciones legislativas. Nada fácil...

Gonzalo Vega Sfrasani
Periodista, Universidad Finis Terrae.
Subeditor de Opinión e Internet de El Mercurio.
Profesor de Chile Contemporáneo I: Instituciones Políticas, en la carrera de Periodismo de la Universidad Finis Terrae.