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21 Enero 2022

Lula, Bolsonaro… ¿o una tercera vía?

 

bolsonaro

Gonzalo Vega S.
Boletín Observatorio Internacional
No. 56 / Enero-febrero 2022
Facultad de Humanidades y Comunicaciones
Universidad Finis Terrae

Faltan nueve meses para los comicios, y muchos factores incidirán en la suerte que corra cada uno de los postulantes, pero hay que poner atención especialmente en algunos.

 ¿Un tercer candidato?

 

 Con el 40% de las preferencias, por ahora los sondeos dan como amplio favorito a Lula da Silva, quien ya gobernó el país entre 2003 y 2010. Bolsonaro, por su parte, recibe entre el 20 al 25%. De mantenerse estas cifras, el próximo 30 de octubre los 148 millones de votantes tendrán que participar de una segunda vuelta. 

 El bajo respaldo que recibe el actual mandatario ha hecho surgir con fuerza la posibilidad de que aparezca otro candidato, uno más moderado, menos polarizador, que le haga sombra a Bolsonaro, y que logre pasar a la segunda vuelta, aglutinando así todo el voto “anti-Lula”, que no es menor. Pero, ¿quién podría ser ese tercer candidato? 

 lula

 

Los ojos están puestos en el exjuez Sergio Moro; en Joao Doria, gobernador del Estado de Sao Paulo; y en Ciro Gomes, quien resultó tercero en las presidenciales de 2018. Si bien por ahora ninguno de ellos llega al 10% de las preferencias en los sondeos, cerca del 25% de los votantes ha expresado no estar dispuesto a votar por Lula o Bolsonaro, por lo que hay ahí un bolsón electoral que puede definir los comicios. 

 El punto es que si surgen más candidatos, la votación puede terminar fragmentándose, y por tanto pavimentando una segunda vuelta entre Lula y Bolsonaro.

 Doria, en su calidad de gobernador de Sao Paulo, quizás sea el candidato que más recursos pueda movilizar. En el caso de Moro, tiene a su favor la imagen positiva que tiene en el electorado que repudia la corrupción generalizada del gobierno de Lula, aunque habrá que ver cuánto pesan sobre él las criticas: si la lucha contra la corrupción en tiempos del Partido de los Trabajadores (PT) lo elevó a la categoría de héroe hace unos años, su ingreso a la política generó cuestionamientos a la ecuanimidad de sus investigaciones. 

 De esta forma, una candidatura de Moro puede ser complicada para Bolsonaro, ya que ambos apuntarían a los mismos votantes.

 Sin embargo para consolidar una candidatura, Moro debe partir por mostrar un rostro más presidencial, presentar ideas concretas y rodearse de figuras relevantes. Por ahora, solo ha dicho que propone un “capitalismo cristiano”, sin ahondar mucho en esa idea.

 

La mochila de Lula

 

 La imagen de juez anticorrupción podría significar un contrapunto difícil de enfrentar para Lula, quien justamente arrastra consigo escándalos de coimas y sobornos que lo tuvieron en la cárcel por más de un año, y que hoy son objeto de revisión. Para algunos, Lula es una víctima de persecución política, para otros, el rostro de la impunidad. 

 moro

 

Pero Lula sigue siendo el favorito, y para disipar los reparos que su candidatura genera en ciertos sectores, se especula que ofrecería la vicepresidencia a alguien del mundo empresarial, o al conservador Geraldo Alckmin, ex gobernador de Sao Paulo.  

 No obstante, tendrá que hacer más que eso para poder neutralizar el “antilulismo”, pero no hay que perder de vista que su figura genera menos rechazo que la de Bolsonaro: 34% el primero y 60% el segundo.

 Es difícil hoy identificar el sello de la candidatura de Lula, pero los analistas creen que optará por el “Lula moderado”, es decir, su versión 2002, y así atraer a los sectores de centro, dejando atrás el discurso combativo con el que se hizo conocido en 1989. Así se entienden las imágenes en que se dejó ver con su rival histórico, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso. 

 Lula quiere dejar a Bolsonaro como un candidato del extremo, y que los votantes lo vean a él como el rostro de la moderación y el diálogo.

 

Bolsonaro ya no es novedad

 

En estas elecciones Bolsonaro ya no es el outsider que con un duro discurso podía marcar distancia de la siempre vilipendiada clase política. Ahora es un candidato que busca la reelección con el peso en sus espaldas de un desastroso manejo —o no manejo— de la pandemia, y con la sombra de la corrupción que pesa sobre sus hijos. 

 Tal ha sido la desilusión en sus propios seguidores, que entre los que declaran haber votado por este ex oficial de Ejército en 2018, el 55% dice que preferirá a otras opciones para los comicios de octubre.

 Consciente de que Lula genera esperanza en los sectores más desposeídos, Bolsonaro podría intentar combatir eso con la expansión de Bolsa Familia, un programa de transferencia de fondos para los más pobres. Además, basa sus esperanzas en el voto evangélico, que lo apoya por su “interés en la familia”, y en el respaldo de la “familia militar”.

 Asimismo, está tratando de ampliar su base electora, y para ello se acercó al Partido Liberal (PL), integrante del bloque parlamentario conocido como “Centrao”, que reúne a unos 200 diputados, decisivos para cualquier votación.

 Se cree que la campaña será tensa, con muchas manifestaciones en las calles, especialmente del bolsonarismo, que tratará de mostrar que su fuerza está vigente. Pero tan duro ha sido el golpe que la pandemia ha propinado a Brasil, que no necesariamente quien prometa más cambios se transformará en el favorito para llegar al Palacio de Planalto. Por el contrario, pareciera ser que quien logre garantizar gobernabilidad y estabilidad, tendrá un gran punto a su favor. ¿Quién será ese candidato? Faltan nueve meses para saberlo.

 

Gonzalo Vega Sfrasani
Periodista, Universidad Finis Terrae.
Subeditor de Opinión e Internet de El Mercurio.
Profesor de Chile Contemporáneo I: Instituciones Políticas, en la carrera de Periodismo de la Universidad Finis Terrae.